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A 200 años del nacimiento de Federico Engels

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Una vida al servicio de la emancipación de la clase obrera

La fértil producción teórica y la intensa vida militante de Federico Engels esta indivisiblemente unida al nombre de Carlos Marx quien fuera su camarada y entrañable amigo de todas las horas.

Con justeza ambos son considerados los padres del Socialismo Científico, quienes colocaron por primera vez en la escena histórica universal al proletariado como portador de un proyecto propio de sociedad superadora de las lacras del capitalismo.

Nuestro autor hunde el bisturí a fondo en la propia médula del modo de producción capitalista para colocar la mirada más allá de cualquier utopismo, demostrando que las propias contradicciones del capitalismo son la base de su superación y que el sujeto de esa transformación es el proletariado organizado en su propio partido.

Sus estudios y escritos abarcan un amplio y heterogéneo complejo temático que va desde la economía política, hasta las ciencias naturales y la biología, pasando por la literatura, el arte y la historia.

Encarnando en su vida la célebre tesis once de Marx sobre Feuerbach “los filósofos no han hecho más que interpretar el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”, Engels nunca fue un intelectual pasivo que se limita a contemplar críticamente la realidad sino un activo militante político, organizador de partido, agitador y propagandista del comunismo.

Al cumplirse el bicentenario de su nacimiento juzgamos oportuno ofrecer a los lectores de Bandera Roja algunos trazos de la vida de este hombre a quien tanto le debemos y tan pertinente consideramos sus ideas para entender y transformar el mundo actual.

Aspiramos a que las líneas que siguen motiven a las nuevas generaciones de militantes y a los trabajadores en general a zambullirse en la apasionante obra de Federico Engels.

Infancia y Juventud

Federico Engels nace el 28 de noviembre de 1820 en la ciudad de Barmen, zona de alto desarrollo industrial en Alemania.

Su padre fue un influyente industrial del ramo textil, conservador y religioso.

El fomento de la gran producción capitalista en su provincia natal determino la formación de los primeros núcleos de proletarios y con ellos se evidenciaron las contradicciones de clase y la miseria en que vivían las masas populares.

El joven Federico muestra tempranamente su sensibilidad social y denuncia en sus primeros artículos el trabajo infantil y la situación de la mujer obrera.

En estrecho contacto con los trabajadores comienza a perfilarse sus preocupaciones intelectuales, rompe con la religión, dedica largas horas a la lectura y el estudio de los idiomas.

Su padre aspiraba a que su primogénito se dedicara a los negocios familiares, actividad que no lo seducía en lo más mínimo.

Su juventud coincide con un periodo de gran agitación política producto de las revoluciones burguesas. Francia en 1830, alzamientos revolucionarios en Bélgica, Italia, Polonia y España.

En 1832 la burguesía industrial promueve una reforma parlamentaria que le permite acceder al poder en Inglaterra.

Los trabajadores que hasta entonces habían acompañado a la burguesía en sus reclamos democráticos emprenden el camino de la acción política independiente a partir de sus organizaciones sindicales y del movimiento cartista.

En 1841 Engels viaja a Berlín para realizar el servicio militar, por entonces se vincula a círculos filosóficos y literarios y participa activamente de los debates de los llamados jóvenes hegelianos. Estudia con vivísimo interés la dialéctica de Hegel y milita contra la monarquía autocrática prusiana.

Podríamos decir que su posición política por entonces corresponde a la de un demócrata radical.

Ya en la capital escribe para diversos periódicos y publica algunos trabajos en la Gaceta Renana revista dirigida por Carlos Marx a quien aún no conocía.

En octubre de 1842 vuelve a Barmen y su padre con el propósito de alejarlo del agitado ambiente en que se movía le propone viajara a Mánchester para hacerse cargo de los negocios familiares en la hilandería Erman y Engels.

La estadía en Inglaterra supuso un viraje en su pensamiento y acción que marcaran el resto de su vida.

En el corazón industrial de Europa estrecha sus lazos con la clase obrera y sus organizaciones, se conmueve militantemente con sus sufrimientos, recorre los suburbios londinenses y escribe la notable obra “La situación de la clase obrera en Inglaterra”, un estremecedor testimonio de las penurias de la vida del proletariado.

Participando en las asambleas y mítines del movimiento cartista y colaborando con los periódicos de los socialistas utópicos el inquieto Engels comienza su tránsito definitivo del idealismo al materialismo.

Esta etapa determinante en su formación se ve nítidamente en su obra “Esbozo para una crítica de la economía política” publicada en la revista Anales Francoalemanes en la que trabajaba Marx, quien definió el artículo de Engels como “un esbozo genial”.

Encuentro con Marx

En 1844 Engels abandona Manchester y de camino a Alemania pasa por Paris ocasión en la cual se entrevista con Marx.

Una estadía de 10 días en la capital francesa fue suficiente para que naciera entre ambos una amistad y una comunión de ideas e intereses sin precedentes en la historia.

En relación a la importancia de esta relación Lenin diría “Las leyendas de la antigüedad nos muestran diversos ejemplos de emocionante amistad. El proletariado europeo tiene derecho a decir que su ciencia fue creada por dos sabios y luchadores cuyas relaciones mutuas superan a todas las emocionantes leyendas antiguas sobre la amistad entre los hombres”.

Durante su breve estadía en Paris, emprenden en conjunto la tarea de echar las bases de una nueva concepción revolucionaria y materialista del mundo.

En la obra que aparece con el título “La sagrada familia”, ajustan cuentas con la intelectualidad alemana que se inclinaba al terreno de la “filosofía pura” menospreciando a las masas.

Marx y Engels que ya habían llegado a la conclusión de que el proletariado es la clase cuya misión histórica consiste en abolir todo tipo de explotación, consideraron necesario deslindar los campos con los filósofos idealistas y con los materialistas vulgares.

Es en La sagrada familia donde aparece una de las tesis fundamentales de la concepción materialista de la historia, la que sostiene que no son los héroes sino las masas populares las que hacen la historia.

Al respecto, afirma Lenin “lo fundamental en la doctrina de Marx y Engels es el esclarecimiento del papel histórico mundial del proletariado como creador de la sociedad socialista”.

El socialismo se transforma si de utopía en ciencia viva construyendo sus pilares sobre bases reales y desde el propio movimiento de la lucha de clases.

En 1845 Engels rompe los vínculos que mantenía con su familia paterna, abandona el hogar y decide radicarse en Bruselas donde vivía por entonces Marx luego de ser deportado por el gobierno francés.

Su colaboración intelectual se vuelve más estrecha trabajando juntos en varios proyectos entre ellos en la monumental obra “La ideología alemana” al tiempo que militaban activamente en las organizaciones obreras de su tiempo.

Es en “La ideología alemana” donde se afirma que es el desarrollo de las fuerzas productivas lo que determina que un régimen social sea sustituido por otro, que el tránsito de una formación socio económica a otra no se realiza automáticamente sin la acción de los hombres.

Las contradicciones antagónicas inherentes a la sociedad de clase tienen su expresión en la lucha de clases y la misma es la fuerza motriz del proceso histórico. En este texto nuestros autores afirman que para acabar con la sociedad de clases el proletariado tiene que conquistar el poder político, es decir ya se expone el germen de la concepción marxista dela dictadura del proletariado.

Marx y Engels no se limitan a exponer sus conclusiones, sino que militan para unir al Socialismo Científico con el movimiento obrero.

En el artículo titulado “Critica de la filosofía del derecho de Hegel”, Marx nos dice “el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, la fuerza material ha de ser abatida por la fuerza material; pero también la teoría se convierte en fuerza material tan pronto como penetra en las masas”.
Los fundadores del socialismo científico establecen estrecha vinculación con las organizaciones revolucionarias clandestinas de su tiempo, en primer lugar, con la “Liga de los Justos” que luego pasará a llamarse “Liga de los Comunistas” y en su segundo congreso se les encarga a los jóvenes Carlos Marx y Federico Engels la redacción del Manifiesto Comunista.

En febrero de 1848 sale de una modesta imprenta londinense la primera edición de 3000 ejemplares del Manifiesto.

Este documento programático y carta de presentación del comunismo se convertiría con el correr de los años en la obra más difundida, editada y traducida de toda la literatura socialista.

Analizando la importancia del Manifiesto del Partido Comunista, Lenin sostiene: “esta obra expone, con claridad y brillantez geniales la nueva concepción del mundo, el materialismo consecuente aplicado también al campo de la vida social, la dialéctica como la más completa y profunda doctrina del desarrollo, la teoría de la lucha de clases y del papel revolucionario histórico mundial del proletariado como creador de una sociedad nueva, la sociedad comunista”.

En uno de los pasajes más lúcidos del Manifiesto los autores afirman, “la burguesía produce, ante todo, su propio sepulturero. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables”.

En el Manifiesto también, se enuncia el papel dirigente del Partido Comunista como condición para el éxito de la revolución, los comunistas –nos dicen Marx y Engels- son la parte más resuelta y avanzada de la clase obrera.

Enfrentando con decisión las difamaciones y mentiras lanzadas contra los comunistas por las clases dominantes, los autores clarifican los verdaderos objetivos del partido del proletariado: derrocamiento del domino de la burguesía y conquista del poder político por el proletariado.

El Manifiesto culmina con un contundente llamado a la revolución social “las clases dominantes pueden temblar ante una revolución comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo a ganar”.

Engels fue protagonista de primer orden en la fundación de la Primera Internacional, la Asociación Internacional de los Trabajadores en 1864 y siguió con especialísima atención los acontecimientos de la Comuna de Paris en 1871 de cuya experiencia se extrajeron valiosas conclusiones para la acción futura de los trabajadores.

Marx y Engels
Portada de la primera edición del Manifiesto Comunista

Engels después de la muerte de Marx

El 14 de marzo de 1883 muere Marx. Le corresponde a su inseparable amigo comunicar la ingrata noticia a los compañeros más próximos.

“El cerebro más poderoso de nuestro partido ha dejado de pensar, el corazón más poderoso que he conocido ha dejado de latir”, escribe Engels a Becker, en comunicación con el camarada Sorge enfatiza “la humanidad ha perdido una cabeza, la mejor de todas las que ha tenido nuestro tiempo”.

Frente a su tumba y rodeado de familia y compañeros Engels pronuncia un emotivo discurso de despedida.

En vida de Marx, Engels realizo ingentes esfuerzos para que su compañero y amigo terminara de escribir su obra más importante El Capital.

La enfermedad y muerte de Marx determino la interrupción de ese monumental proyecto y es el propio Engels quien dedica buena parte de su vida a concluir y difundir la obra.

Escudriñando ente manuscritos y apuntes con letra ininteligible Engels acomete con decisión la tarea de publicar el más importante tratado de critica a la economía política que alguna vez se haya escrito.

En febrero de 1885 culmina la preparación del manuscrito del segundo tomo de El Capital y lo ingresa en la imprenta.

De inmediato se pone a trabajar en el tercer tomo, la preparación de este volumen demando a Engels casi 10 años de trabajo.

Engels sobrevivió 12 años a la muerte de su inseparable camarada, en el curso de los cuales además de traducir y publicar las obras de Marx escribió un número considerable de artículos periodísticos y dos libros de importancia cardinal en la literatura socialista, uno de ellos “El origen de la familia de la propiedad privada y del Estado” en 1884.

En esta obra se sostiene con contundencia: “Con la desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el Estado. La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción, sobre la base de una asociación libre de productores libres, enviara toda la máquina del Estado al lugar que entonces le ha de corresponder, el museo de antigüedades, junto a la rueca y el hacha de bronce”.

En 1888 Engels publica su trabajo Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.

En esta obra se defiende la concepción del partido en el debate filosófico de su tiempo, considerando el conjunto de problemas desde el punto de vista de la lucha de dos campos filosóficos: el materialismo y el idealismo.

Combinando su labor teórica intelectual con sus compromisos militantes en el movimiento obrero Engels no consiguió culminar su plan de publicaciones el que incluía una historia de Irlanda, un trabajo acerca de la dialéctica de la naturaleza y un folleto acerca del papel de la violencia en la historia.

También tenía el propósito de escribir una detallada biografía de Marx.

Participó activamente en sus últimos años en el debate contra quienes pretendían vulgarizar el marxismo, siguió con mucha atención la fundación de la segunda internacional combatiendo contra los oportunistas y contra toda desviación de la línea proletaria.

Federico Engels muere el 5 de agosto de 1895. Sus exequias fueron modestas como era su voluntad, su familia y camaradas de lucha lo despidieron en medio de conmovedores discursos y sus restos fueron arrojados al mar tal como él lo dispusiera en vida.

Hoy dos siglos después, juntar al movimiento obrero con el socialismo, abrazar las banderas del marxismo leninismo, y desarrollar la más implacable lucha contra el oportunismo constituyen en nuestra modesta opinión la mejor forma de homenajear a los fundadores del socialismo.

Gustavo López
Militante con gran trayectoria sindical y social desde los últimos años de la dictadura.

1 COMENTARIO

  1. Uno de los grandes regalos que Carlos Mark y Egels para la humanidad obrera fue el.despertar de la conciencia de millones de trabajadores en el mundo, gracias ellos hemos alcaanzao a ser un poco resperados, aun cuando falta mucho que hacer….

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